Les dio la mañana a los que pudieron mantenerse despiertos, aunque pausados, un grupo liderado por Leroy vio la mañana llegar sin haber cerrado los ojos. —No sé ustedes —Malcolm llamó la atención de los que allí estaban—, pero me iré al hotel. Estoy agotado, necesito descansar un rato hasta que llegue Ales. —¡Qué vas a estar yendo a ningún lado! —le reclamó Eiron—. Al fondo de la cocina hay dos hay dos habitaciones adicionales, son de la servidumbre, pero perfectamente habitables, te ofrecería las principales pero por razones obvias están ocupadas por las féminas. —Acepta, seguro ni has llegado al hotel y te toca regresarte porque Ales avisa que llegó —le dijo Gelys. —Ven, te llevo —le dijo Eiron. Con la precaución de que los pocos que estaban allí en el jardín quedaban cómodos, Eir

