—¿Inoportuno? —Inquirió extrañado—. ¿Por qué lo dices? Para estar con alguien solo faltan ganas, y de ti tengo mucha. Altair guardó silencio, no le dijo nada en absoluto. —¿Por qué no me dijiste desde el principio a qué te dedicabas? —preguntó curiosa apenas reaccionó. —No lo creí necesario, además es mi vida personal —adujo él en tranquilidad. —Pues eres un irresponsable —le contestó ella al analizar la situación—. ¿Has considerado que tal vez por eso es que los desgraciados que se me han acercado es por causa de tus estúpidos negocios? —Jamás he involucrado a ninguna mujer en mis cosas, la única que ha estado cerca es Leslie —le confesó. —¿O sea que ella sabía todo y no me advirtió para que estuviera al pendiente de cualquier cosa rara? —cuestionó enfadada. —No está autorizada par

