Totalmente decidido a acabar con esa pesadilla, Eiron con su madre detrás de él siendo cuidada a su vez por uno de sus escoltas avanzó despacio. —Eiron me voy a quedar aquí mejor —adujo su madre bajo un estado de estrés tremendo. —Si no hubieras sido tan estúpida ninguno de nosotros estaría aquí —le gritó olvidándose por completo que era su madre—. Vas conmigo —le dijo en un tono de voz firme—. Tu iniciaste esta vaina, tú la terminarás. —Pe…, pe…, pero ¿cómo voy a hacer tal cosa? —inquirió nerviosa. —Estando adentro sabrás qué hacer —le dijo él y siguió avanzando obligándola a caminar. —¿Y si me matan? —preguntó la mujer. —Es el riesgo que debías correr por haberte metido donde y con quienes no debías, y si de verdad pasara tomarías el lugar del que él acaba de mover a Carly, por tu

