Su cuerpo se encontraba medianamente acomodado contra en marco de la puerta. Sus ojos caían con deseo sobre todo el largo y apetitoso cuerpo de Park, quien se encontraba regado sobre aquella amplia cama, con sus piernas algo abiertas y sus manos aferradas contra cada lado del libro que calmadamente leía. Odiaba lo mucho que su lobo deseaba al Omega. Su pecho soltó un gruñido sordo y sus manos se hicieron puño cuando sus ojos se perdieron en aquellas blancas piernas llenas de pequeñas marcas de distinto tonos de rojo. Sin ser muy consciente de sus acciones y mandando a la mierda su orgullo, se acercó con pasos firmes hacia el Omega, este tan solo lo miró de reojo y siguió con lo suyo sin prestarle mucha atención. Jeongguk bufó molesto, pero siguió su camino. Las Palmas de sus manos se h

