El lunes había llegado después de un loco fin de semana, Jeon había aparecido como siempre por las oficinas de Park y con ello se llevó las miradas de todo el público, siendo la mayoría de sorpresa. Y como no estarlo cuando el Alfa había aparecido con una impecable sonrisa egocéntrica mientras su camisa rojo vino se abría en los dos primeros botones dejando a la luz una delicada y pequeña marca en ella. Muchos veían aquel acto horrizado, un alfa nunca debía portar una sello así solo los Omega debían tenerlo porque aquella era su función, ser exhibidos. Pero tal parecía que a Jeon no le importaba en lo más mínimo, se podía decir que hasta estaba orgulloso de llevarla. Y cómo no estarlo cuando su Omega técnicamente lo había reclamado como suyo. Si, su Omega, porque ya había aceptado que J

