Capítulo 24. Bandera blanca de la paz

1943 Words

Alejandro Cross Apenas un par de horas, solo ciento veinte miserables minutos, había logrado conciliar el sueño desde que regresamos exhaustos, completamente agotados, de nuestro extenuante viaje. El cansancio me carcomía hasta los huesos, pero la inquietud era aún peor. Me había encerrado bajo llave en mi despacho, un refugio personal convertido en prisión, desde el mismísimo instante en que cruzamos el umbral de la casa. Mientras yo luchaba contra mis demonios internos, ella, ajena por completo a mis tormentos, dormía plácidamente en la habitación contigua, ajena a la batalla que libraba mi corazón. La tentación de despertarla, de interrumpir su sueño reparador y sentirla mía nuevamente, me había asaltado con una fuerza casi incontrolable, como una ola gigante que amenaza con arrasar co

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD