CAPÍTULO 8 PODEROSO Y OSCURO — Cham, cham, cham — llamaba Milenka con insistencia a la puerta de Itzam — ¿Ya despertaste? Es hora de irnos. Milenka, que estaba pegada a la puerta, por poco se va de boca cuando esta se abrió de golpe. Un adormilado y malhumorado Itzam apareció tras ella. — Son las siete de la mañana — señaló con evidente molestia. — Al que madruga, Dios lo ayuda — respondió ella con una sonrisa extendida por todo su rostro. — A ti no te va a ayudar — respondió él amenazante. — Assh, se nos va a hacer tarde, ni siquiera te has bañado. — Ni siquiera estaba despierto. Y de hecho, pienso volver a dormir. Las tiendas abren hasta las nueve… — Podemos ir a desayunar antes — sugirió ella. — Bien, ve y espérame abajo — La pobre chica ni siquiera sospechó una pizca del enga

