Cuenta la leyenda que hace muchos años había un rey que tenía tres hijas. Las tres eran bellísimas pero la belleza de la menor, Psique, era sobrehumana. Hasta tal punto que de todas partes acudían a admirarla y comenzaban a adorarla como si de una reencarnación de la diosa Afrodita se tratase. Celosa Afrodita ante la belleza de Psique, pidió a su hijo Eros que intercediese para poner fin a semejante ofensa. La idea era que Eros (Cupido) le lanzase una de sus flechas para que se enamorara del hombre más horrible y ruin que pudiese existir. A Psique la belleza no le había traído ninguna felicidad. Los hombres, como ya hemos comentado, le idolatraban de mil maneras, pero ninguno osaba pedir su mano y esto empezaba a preocupar a sus padres quienes ya habían casado a sus dos hermanas mayores.

