Capítulo 8: Pasión de las 6:30 Cuando llego a casa, me salta el perro de mi hermana que trajo en la mañana, realmente se me había olvidado que lo tenía, veo que me ha orinado el piso justo al lado de la arena. Giro los ojos y lo limpio. Me baño y me quito la ropa algo más cómodo y me preparo algo de comer. Cocino unos ricos macarrones, me lleno el plato y me siento en el sofá a ver la tele mientras los devoro, que hambre que tenía. Cuando acabo con todo el plato, me recuesto en el sofá y, sin darme cuenta, me quedo profundamente dormida de repente un fuerte sonido estridente me despierta. Adormilada, me levanto buscando de donde viene el sonido, es mi teléfono. —¿Quién es? —pregunto sin ni siquiera ver, solo quiero que ese sonido se apague. —Hector. Entonces, me despierto rápidamente

