Desmond se adentró en el bosque, siguiendo las indicaciones de Elias. Las hojas crujían bajo sus pies mientras avanzaba hacia lo desconocido. El aire estaba cargado de electricidad, como si el mundo mismo estuviera expectante.
Elias lo esperaba en una pequeña clareta. Su figura encorvada parecía fusionarse con los árboles. Los ojos del anciano brillaban con una sabiduría ancestral.
_ Desmond _ dijo Elias, su voz resonando en el silencio del bosque. _ Has cruzado el umbral. Ahora, escucha con atención.
Desmond asintió, sintiendo la tensión en su pecho. ¿Qué secretos le revelaría Elias? ¿Qué pacto estaba a punto de sellar?
_ Rachel no es lo que parece _ comenzó Elias. _ Ella es un vínculo entre dos mundos: el nuestro y uno mágico. Un mundo donde los deseos se manifiestan y las obsesiones cobran vida.
Desmond frunció el ceño. ¿Magia? ¿Obsesiones vivas? Todo parecía absurdo, pero había visto demasiado para descartarlo.
_ El lago es la puerta _ continuó Elias. _ Un portal que solo se abre cuando alguien está dispuesto a sacrificar algo preciado. Rachel cruzó esa puerta, y tú la seguiste.
_ ¿Qué debo sacrificar? _ preguntó Desmond, temiendo la respuesta.
_ Tu obsesión _ respondió Elias. _ La necesidad de tenerla a cualquier costo. Debes liberarte de ella para entender la verdad.
Desmond recordó el beso frío de Rachel en el lago. La obsesión se había transformado en algo más oscuro. ¿Qué había perdido en su búsqueda?
_ ¿Y si no puedo? _ murmuró Desmond.
_ Entonces, quedarás atrapado en el limbo _ advirtió Elias. _ Un alma errante, persiguiendo sombras. Pero si renuncias a Rachel, podrás cruzar el portal y descubrir la magia que te espera.
Desmond miró al anciano, sus ojos llenos de determinación. Había llegado demasiado lejos para dar marcha atrás.
_ Haré el pacto _ declaró Desmond. _ Por Rachel y por mí.
Elias sonrió, y en ese gesto, Desmond vio siglos de conocimiento. El anciano extendió la mano, y Desmond la tomó.
_ Que así sea _ dijo Elias. _ El Pacto del Anciano está sellado.
El mundo se desvaneció a su alrededor. Desmond sintió que caía, girando en espiral. Cuando abrió los ojos, estaba en otro lugar. El lago se extendía ante él, sus aguas oscuras y misteriosas.
Rachel estaba allí, pero su rostro había cambiado. No era la mujer que había obsesionado a Desmond. Era algo más, algo antiguo y poderoso.
_ Bienvenido al mundo mágico _ susurró Rachel. _ Aquí, los deseos se cumplen, pero a un precio.
Desmond miró el lago, sintiendo la atracción irresistible. ¿Qué elegiría? ¿La obsesión o la magia?
Desmond se encontraba en el umbral entre dos mundos: el bosque familiar y el lago mágico. Rachel, con su rostro transformado, lo observaba con ojos centelleantes. El viento susurraba secretos antiguos mientras Desmond sopesaba su elección.
La obsesión por Rachel lo había llevado hasta aquí, pero ahora enfrentaba una encrucijada. ¿Qué significaba liberarse de ella? ¿Cómo renunciar a algo que había consumido su mente y corazón?
Rachel extendió la mano hacia el lago. Las aguas oscuras parecían llamarlo, prometiendo respuestas y poder. Desmond recordó las palabras de Elias: "Un alma errante, persiguiendo sombras". ¿Era eso lo que deseaba?
_ ¿Qué hay más allá? _ preguntó Desmond, su voz temblorosa.
Rachel sonrió, y su sonrisa era un enigma.
_ El mundo mágico es un reflejo de tus deseos más profundos _ dijo. _ Pero también es un lugar de peligros y revelaciones. Si cruzas, no podrás volver atrás.
Desmond miró a Rachel, buscando respuestas en sus ojos. ¿Qué había detrás de esa puerta? ¿Qué secretos aguardaban en el otro lado?
_ ¿Y si elijo quedarme? _ murmuró Desmond. _ ¿Qué pasa con mi obsesión?.
Rachel se acercó a él, su mano aún extendida.
_ La obsesión es como una cadena" _ dijo. _ Te ata al mundo que conoces. Pero aquí, en el mundo mágico, puedes liberarte. Puedes encontrar algo más grande que tú mismo.
Desmond sintió la tensión en su pecho. La magia lo llamaba, pero también lo asustaba. ¿Qué dejaría atrás si cruzaba? ¿Y qué ganaría?
_ Decide _ instó Rachel. _ El lago no espera.
Desmond cerró los ojos y respiró hondo. La obsesión ardía en su interior, pero también la curiosidad y el anhelo de lo desconocido. Tomó la mano de Rachel y juntos caminaron hacia el lago.
Las aguas se abrieron como un portal, y Desmond cruzó el umbral. El mundo cambió a su alrededor, y la magia lo envolvió. ¿Qué encontraría en este nuevo reino? Solo el tiempo lo revelaría.
Y así, Desmond se sumergió en el lago, dejando atrás su obsesión y abrazando la incertidumbre. El mundo mágico lo esperaba, lleno de maravillas y peligros. ¿Estaba listo para descubrir su destino?
Desmond emergió del lago mágico y se encontró en un mundo deslumbrante. Los árboles eran de colores imposibles: hojas doradas que brillaban como estrellas, troncos plateados que parecían susurrar secretos ancestrales. El aire vibraba con energía, y Desmond sintió que estaba en un sueño lúcido. Rachel lo miró con ojos llenos de complicidad.
_ Bienvenido al Reino de los Deseos _ dijo. _ Aquí, tus pensamientos pueden moldear la realidad. Pero ten cuidado, Desmond. Los deseos pueden ser traicioneros.
Desmond asintió, recordando las palabras de Elias. ¿Qué deseaba más que nada en este mundo mágico? La respuesta estaba en su corazón: quería entender la verdad detrás de Rachel y su conexión con este lugar.
Caminaron juntos por un sendero de cristal. Las flores cantaban melodías suaves, y las mariposas dejaban estelas de luz a su paso. Desmond se atrevió a preguntar:
_ ¿Por qué cruzaste el lago, Rachel? ¿Qué buscas aquí?_ Rachel se detuvo y miró al horizonte.
_ Hace siglos, fui una hechicera _ confesó. _ Mi obsesión era la inmortalidad. Pero el precio fue alto: perdí mi humanidad y quedé atrapada entre mundos. Ahora, busco respuestas y redención. Desmond sintió empatía por ella.
_ ¿Y yo? ¿Qué deseo puedo cumplir aquí? _ Rachel sonrió.
_ Eso depende de ti. Puedes crear mundos, encontrar amores imposibles o descubrir secretos olvidados. Pero recuerda: cada deseo tiene consecuencias.
Desmond reflexionó. ¿Qué deseaba? ¿La verdad sobre Rachel o algo más profundo? La magia lo rodeaba, y su corazón latía con anticipación.
_ Quiero saber por qué soy parte de este mundo _ dijo Desmond. _ Y quiero entender mi obsesión por ti _ Rachel asintió.
_ Entonces, sigamos adelante. Hay una biblioteca antigua donde los libros revelan verdades ocultas. Allí encontrarás respuestas.
Desmond la siguió, su mente llena de preguntas. ¿Qué secretos aguardaban en esos libros? ¿Y qué precio tendría que pagar por la verdad?
El Reino de los Deseos se extendía ante él, lleno de posibilidades y peligros. Desmond estaba decidido a explorarlo, sin importar las consecuencias. ¿Qué más descubriría en esta tierra de magia y misterio?