Hace meses atrás, yo le habría dicho todo lo que quiere escuchar. Que el sentimiento por él nunca ha cambiado, lo afirmo, pero no me siento en condiciones de decirle que lo amo. Algo me frena dentro y ese algo retumba con tanta fuerza me impide abrirme con un te amo ante él. Lo observo, ese rostro tan perfecto y ese pelo que se le revuelve por el viento, volviéndolo atractivo a rabiar. El chico que quieren muchas, la obsesión de Ginebra y mi perdición, me ha dicho que me quiere más de una vez. El que jamás se ha entregado, hoy lo tengo en mis manos. Sí, ese chico que ninguna otra tiene el placer de conocer enamorado, lo tengo yo. Sin embargo, ni esos pensamientos son suficientes para decirle esas dos palabras que él ansía escuchar. ―No puedo Logan, lo siento ―digo girándome hasta apoyar

