Tiempo antes. La cara de pendejo enamorado creo que no me la quita nadie ahora. Sonrío como unas mil veces solo en el auto y lo hago otra mil más, quejándome de este estado. No tenía dudas de que estaba loco por esa chica, pero, ahora que he dado el jodido paso y la tengo completa, lo aseguro más. Qué tengo un jodido miedo, es evidente, porque nadie más es mi maldito talón de Aquiles, porque soy un obsesivo, un jodido posesivo con todo lo que respecta a ella. Lo que me hace cero cuerdo a cualquier acto que implique que alguien más obtenga de ella lo que solo me pertenece. Dejo el teléfono fuera de línea cuando cruzo el umbral de la puerta que permite el acceso a la oficina de Klimartin. Este tras asentir se marcha y yo, me quedo solo con ese cliente. Me siento a su lado, serio, jodid

