—Logan, cuando te aseguré no dañar ni permitir que dañasen a una mujer, no te decía que tú tenías que sacrificar toda tu vida por ello. Si cometiste un error hijo, debes solucionarlo o responder por ello, pero amor, no quiero que sacrifiques tu vida entera. Haz lo que debas hacer ahora, pero, busca la forma de cambiar este destino. Cómo madre no voy a estar bien, si no te veo feliz. —No te preocupes mamá. Yo me encargo —aseguro—. ¿Cómo estás tú? —Si hablas de lo que me sucedía antes, todo está jodidamente mejor —apunta—. Pero, mi vida no está del todo bien si tú no lo estás hijo mío. —No, no pariste un débil. Tu hijo siempre estará bien. Así que sonríe, que ya con eso yo siento que conquisto el puto mundo. Mi madre vuelve hasta mi sitio y me abraza sin intenciones de soltarme. Recibe

