Alonso recién llegaba al despacho donde Livia trabajaba, tenía la sensación de que hoy sería diferente, así que entro algo entusiasmado más por verla que por entregar aquellos papeles. Subió al ascensor recordando aquel día en que la atrapo ahí dentro, rió divertido y coqueto mientras las puertas se abrían, enseguida salió caminado por su derecha. Livia salía del lado contrario apresurada, sus tacones hicieron sonido mudo a causa de la alfombra gris del suelo, distraída iba revisando unos papeles cuando paso por elevador el cual cerraba sus puertas y entonces ese perfume conocido la golpeó en sus más adentrados sentidos, Livia se detuvo olfateado con discreción el aire, y cuando su mirada se elevo al frente lo vio. Alonso caminaba por el pasillo alejándose, pudo ver esa espalda ancha y

