Una hora paso de camino mientras lo único que Lía pudo comer fue un pequeño aperitivo de crema de fresa con duraznos y un jugo de naranja.
Estaba nerviosa, muy nerviosa y demasiado emocionada, no había más que pensar en Chris y al no enviarle más mensajes pareció mucho más ansiosa por verlo, deseaba verlo ya mismo y sus suplicas fueron escuchadas cuando vio que entraron a una hermosa finca llena de arboles y una laguna, no era la hacienda a la que un día fueron, pero se parecían en su belleza.
La camioneta se detuvo mientras Lía intentaba buscar a Chris por todas partes asomándose por las ventanas, tanto que ni siquiera noto cuando el chofer le abrió la puerta, un señor al menos unos 40 años, le llamo.
__Señorita, hemos llegado.
Lía asintió nerviosa mientras bajo de la camioneta con ayuda del caballero, una vez abajo miro un camino de corazones rojos que parecía perderse en el inmenso jardín lleno de vida y hermosas flores que formaban un arco por encima dando un pasadizo extenso y bello.
__Si me disculpa…
Le llamó el hombre.
__Yo me retiro aquí, que disfrute su camino.
__Gracias. __Sonrió.
__Ah, se me olvidaba.
Dijo el hombre sacándose una cartita banca de su saco.
__Esto es para usted, con su permiso.
__Gracias, muy amable.
Respondió mientras el hombre se iba junto a la camioneta, Lía espero a que se fuera para abrir la nota, estaba muy emocionada y feliz.
En cuanto la abrió leyó lo que decía…
“Te ves preciosa, tu belleza supera por mucho todas la flores que adornar tu alrededor, pero más hermosa te verás cuando te encuentres frente a mí…, sigo esperándote…”.
Lía sonreía encantada mientras suspiró por aquellas hermosas palabras escritas del puño y letra de Chris, se giro para mirar el camino y sin más lo siguió a pie.
Aunque la ansiedad por verlo la envolvía, se permitió de disfrutar de aquel hermoso paraje lleno de mariposas, pajaritos hermosos y flora, era maravilloso, uno de los paisajes más hermosos que había visto.
Camino por unos 5 minutos cuando a lo lejos lo vio, su corazón se acelero cuando al dar la vuelta al paraje, una espalda ancha y esbelta la esperaba, vestido de traje mirando la hora en su reloj de muñeca, se permitió observarlo mientras su aroma la envolvió.
Chris estaba de pie a cinco metros de ella, esperándola con una mano en el bolsillo, pareció susurrar para sí mismo.
__”...Dos, uno”.
Enseguida se giro en busca de aquellos ojos grises que tenían los sub tonos más hermosos que había visto del mar.
En cuanto sus miradas se encontraron ambos se sonrieron, sus latidos fueron fuertes mientras Chris se acercaba a ella por que en serio Lía no podía moverse de la impresión.
Chris caminó hacia ella luciendo tremendamente guapo, su cabello estaba peinado de una forma que lo hacía lucir realmente atractivo, su perfume, su elegancia, su presencia y esencia, todo de él enamoraba a cualquiera, pero en este caso, Lía era la gran afortunada.
La sonrisa se Chris le pertenecía solo a ella, así como su mirada y su corazón.
En cuanto se tuvieron frente a frente Chris se detuvo, la miro de pies a cabeza admirando lo hermosa que era, dijo.
__Te ves justo como te imagine.
Enseguida le dio un beso corto y lento, Lía se estremeció no más de sentir sus manos sobre su cintura, sumando ese apretón que últimamente él solía hacer.
__Tú superaste mis expectativas.
Dijo haciéndolo reír.
__Me alegra haberlo hecho bonita.
Lía suspiro mientras sus corazones latían fuertes.
__Ahora si me permites…
Le extendió su brazo caballerosamente.
__¿Me harías el gran honor de acompañarme a desayunar?
Lía tomo su brazo cálido y fuerte mientras asentía.
__Será un placer.
Sonrió enamorada mientras se miraban y caminaron un sendero más despejado con vista a la hermosa laguna.
En cuanto Chris y Lía llegaron a la recepción Lía quedo fascinada, el lugar era hermoso, divino, de ensueño.
__Es hermoso.
Dijo mientras miraba el paisaje y Chris se ponía detrás de ella envolviendo su cintura con sus brazos, Lía se erizo tras sentirlo detrás suyo tocando su pecho con su espalda, el calor que emanaba de él era enriquecedor.
Enseguida Chris se dirigió a su cuello, le hablo al oído estremeciéndola.
__Deseaba que lo fuera, este lugar, es solo para nosotros dos.
Enseguida le dio un beso en la mejilla, Lía no pudo dejar de sonreír, se giro hacia él para abrazarlo y mirar sus bonitos ojos.
__Nunca antes sentí lo que ahora siento por ti, eres el ser más maravillosos del planeta.
Chris sonrió dándole un beso más en los labios.
__Haría cualquier cosa por ti.
Lía sonrió.
__Ahora, ven, acompáñame, prepare algo para ti.
Enseguida la tomo de la mano mientras ella lo seguía, él le abrió la silla como siempre y luego él se sentó en frente suyo, un aroma esquicito emano de las bandejas cubiertas y entonces Chris las descubrió dejando escapar el vapor que enriqueció sus fosas nasales, Lía apenas absorbió el aroma supo que tenía mucha hambre, miro el delicioso platillo frente a ella con ojos de aprobación.
__¡Wow, se ve esquicito!
Espera a que lo pruebes
Dijo guiñándole un ojo coqueto y enseguida tomo un tenedor para partir un bocado y enseguida se lo dio en la boca.
__Prueba.
Lía abrió la boca mientras acepto que Chris le diera de comer y en cuanto sintió la descarga de sabores no pudo evitar gemir.
__Hmm, esta delicioso, ¿qué es?
Chris sonrió fascinado.
__Es la especialidad del chef, pero te lo hará saber el mismo cuando hayamos terminado, no quiero que nadie rompa nuestro momento, ¿te parece?
__Me parece.
Asintió de acuerdo y entonces comenzó su bonito día juntos en su delicioso y especial desayuno.
…
Emilio se encontraba tras su escritorio, tenía mala cara, recién salía su secretaria llevándose algunos papeles firmados cuando suspiro intranquilo, miro el computador molesto, luego la imagen de Lía llego a su mente, enseguida abrió una carpeta donde guardaba fotos suyas, eligió entre sus favoritas aquella foto con la que se dio a conocer por culpa de Lucas, a este punto, ya tenía conocimiento de eso.
En cuanto miro su bonito rostro hizo zoom a la foto y sus ojos parecieron iluminarse, se recargo en el respaldo de la silla suspirando con mucha más tranquilidad.
La foto de Lía abarcaba toda la pantalla luciendo su hermosa sonrisa y sus bonitos ojos grises, Emilio sonrió mientras se tocaba la barbilla con su índice, había estado planeando como acercarse a ella después de la ultima vez, y aunque sabía que sería un poco más difícil que al principio, tenía confianza en que podía.
__Un día serás mía, Liana Altamirano, haré que te enamores de mí como de ningún otro hombre, serás feliz a mi lado y en mis brazos.
Dijo imaginándose el día en que la tuviera debajo de él por primera vez, por que estaba seguro que así sería.
__Gritarás mi nombre cuando te haga el amor, eso tenlo por seguro.
Sonrió para sí mismo y su día continuó.
…
Livia se encontraba llegando a la universidad, lucia algo decaída mientras no dejaba de pensar en Franco, se repetía una y otra vez su linda mirada y esa hermosa sonrisa, ¿por qué era tan guapo?
Luego recordó el beso que le dio en la mejilla y eso la estremeció en una tranquilidad inexplicable, pensó.
>.
Sonrió después de haber estado intentándolo toda la mañana cuando por fin entro al estacionamiento, apago el motor del auto y luego apago la radio, Livia bajo del auto luciendo unos jeans blancos junto con una chaqueta negra de cuello alto y tenis deportivos a juego.
Suspiro, extrañaba a Lía pero sabía que estaba en las mejores manos, sonrió por ella, Lía se merecía toda esa felicidad, suspiro algo triste.
__Hmm, quien lo diría, yo era la noviera y ahora eres tú la que derrocha miel y yo aquí, cada día más sola.
Entristeció con esas últimas palabras, pues hace una semana que sus papás habían salido de viaje y, definitivamente, este sería el viaje más largo que tendrían, regresarían más o menos en mes y medio o algo así, suspiro tras saber que Zeus era el único que la esperaba en casa, y eso ni en casa, solía dejárselo a una vecina que tenia más cachorritos por lo que Zeus no la extrañaba y siempre estaba acompañado, o eso se dijo por que ese pequeño peludo la amaba.
Todo marchaba bien, pero como se sentía un tanto distraída y melancólica decidió ponerse los audífonos y entre su galería apareció una canción, observo el nombre detenidamente cuando frente a ella apareció un auto n***o último modelo el cual, instintivamente reconoció, se estremeció completita y sin darse cuenta tecleo el botón de reproducción, la canción comenzó a sonar al mismo tiempo que todos sus recuerdos la golpearon como una ola salvaje tras al mismo tiempo que vio bajar de aquel auto a aquel que creyó asunto olvidado.
Livia sintió su respirar dificultarse cuando el tipo que bajo de aquel auto no era nadie más que su último ex, Iván Lozano.
Ese que le partió el corazón en mil pedazos y termino acostándose con una tipa que antes llamo amiga, y al parecer, estaba de vuelta porque en cuanto sus ojos se cruzaron, no hubo poder humano que la deslindara de su ya previsto desastre.