16 “Cuando abrí los ojos, vi a la señora Jarrow desplomarse contra su marido. Sus hombros se agitaban hacia arriba y hacia abajo y no podía reprimir su llanto. El mismo Jarrow solo parecía encontrarse un poco mejor que su esposa, y tuve la impresión de que el intentaba reprimirse las lagrimas, que sin duda eran como resultado del miedo que había pasado por la seguridad de su esposa, porque el estaba intentando consolarla. “¡Felizmente la bruja se ha ido! La ráfaga de viento también parecía haberse dispersado y el ruido de las puertas abriéndose y cerrándose de un portazo había cesado. Aún podía oír la lluvia azotando los cristales de fuera de la ventana, y el sonido de un trueno corroboró que la tormenta no había terminado aún. “Dejé a Jarrow que consolara a su angustiada esposa y empec

