20 Me senté en el coche. Trazando la ruta que seguiría hasta el asilo donde vivía mi tía. La estimación que le hice a la chica de dos horas parecía algo optimista ya que tuve que trazar una ruta que pasaba por varias carreteras comarcales y locales para llegar a mi destino. Comprobé la hora en el salpicadero, y pasaban un poco de la una, así que encendí el motor justo cuando empezaba a llover. “Llevaba un ritmo bastante lento, ya que iba a conducir por carreteras de un solo carril, pero la carretera no me ofreció más alternativa que hacer un enorme rodeo hasta encontrar la autopista mas cercana. Durante el camino me vi varias veces atascado tras un vehículo que circulaba a baja velocidad y que ocupaban toda la carretera, haciendo imposible su adelantamiento hasta que ellos estaban prepar

