“La lapida del otro lado de la de mis primos lejanos pertenecía a Phyllida Rosemary Hunt Nee Cotton y por las inscripciones parecía ser la mujer de mi primo lejano, quien también murió trágicamente a la edad de veintitrés años. La última lapida estaba detrás de las demás y era la más grande y ostentosa. Casi parecía haber sido diseñada para permitir al ocupante vigilar las tumbas de los otros que descansaban allí, en una posición como de autoridad. Por un momento me recordó a mi jefe del banco, de quien mis compañeros se quejaban a menudo de tener la fastidiosa costumbre de aparecer tras ellos asomando la cabeza por encima de sus hombros inspeccionando su trabajo. La última lapida era la de Artemis Cedric Hunt, y al juzgar por la edad en la que murió, intuyo que debió de haber sido el pad

