Enseguida entraron, había un gran pasillo el cual conectaba al enorme salón, en medio estaba la pista de baile con varios tubos, a lo lejos el bar, y las mesas al frente. Las luces eran rojas, así como el resto de la decoración. Luciana se estremeció, recordó sus primeros años en ese oficio, bailando delante de una gran cantidad de hombres, el estómago se le encogió. —Empecemos —propuso Simone, agitó su mano y el DJ colocó una pista musical, perfecta para el entrenamiento. Luciana miraba por todo lado, observaba el lugar, guardando en su mente cada espacio, sobre todo las salidas de emergencia. De inmediato Lu para disimular subió al escenario, y le enseñó a Simone, primero a calentar el cuerpo. —Nos volvemos a ver Lucianita —susurró Albeiro observando a través de las cámaras, se

