Adrián estaba sentado en el sofá del salón, jugueteando con su teléfono móvil mientras esperaba a que Kenna se preparara. Habían pasado unos minutos cuando Adrián oyó el suave sonido de unos pasos bajando las escaleras. Adrián levantó la vista y vio a Kenna bajando elegantemente las escaleras, paso a paso. Su corazón dio un vuelco y sus ojos no se cansaron de admirar su belleza. Su pelo rizado le caía elegantemente sobre los hombros y la luz de las lámparas de araña iluminaba delicadamente su rostro. Adrián estaba hipnotizado. Kenna llevaba un vestido rojo oscuro que se ajustaba perfectamente a su esbelto cuerpo. El modesto escote dejaba entrever su elegante pecho. Sus ojos color miel brillaban en contraste con el vestido mientras bajaba las escaleras con elegancia. Adrián tuvo que conten

