Seguí a mi rubio quién quería alejarse lo más rápido que podía de mí, tanto que bajó casi que corriendo hasta el estacionamiento, pero antes de que se subiera a su camioneta lo detuve. —Elijah, espera, espera —le dije abrazándolo por detrás y hundí mi rostro en su cuello. Sabía que no podía permitir que se fuera porque si lo hacía esto habría sido todo, él nunca iba a olvidar lo que hice ni la forma en que le mentí. Lo sabía, realmente lo había jodido todo. —¿Qué? ¿para qué carajos quieres que espere? ¿quieres que suba a ver si todos se siguen riendo a costa de mí? ¿quieres que siga haciendo el ridículo hablando como un tonto de ti cuando nadie tenía ni maldita idea de lo nuestro? —Elijah, lo sé, lo sé. Te mentí y sé que lo jodí, no voy a intentar justificarme ni ser cínico, admito

