Este día de sábado, era mi cumpleaños 27 y como era de esperarse, mi familia no iba a dejar pasar esta fecha por alto. Mamá me llamó temprano y me sentenció que debía ir a su casa porque había preparado algo especial como hace todos los años, así que fui hasta su casa solamente con Eva porque mi primo Martín no está del mejor de los ánimos o de tiempo ahora que tiene que estar cuidando de su novio fraudulento que se hizo daño, pero bueno, creo que queda cruel reírme de eso. —Feliz cumple —me dijo papá al verme frente a su puerta y me dio un fuerte abrazo, a lo que siguió mamá y varios familiares que habían invitado, como mi tío el papá de Eva que me sobornó hace tiempo para que espiara al Santiago y gracias a su soborno compré muchísimo alcohol y videojuegos. Nos hicieron pasar a ambos

