Para mi suerte mamá había aceptado darme el dinero, tuve que rogar demasiado y me puso un montón de condiciones pero lo valía, al menos yo esperaba que lo valiera. Me fui lo más temprano que pude al centro comercial, tenía un plan perfecto, ya que faltaría a clases durante la semana restante aprovecharía el momento en que los estudiantes de mi escuela no andaban en otro lugar sino en el instituto. Amelia y Alice iban a acompañarme, de la emoción ni siquiera había podido dormir y para completar la cosa había llegado antes de que abrieran. Quizás el vagabundo que estaba acostado en una de las bancas de la parte de afuera podía darme consejos de moda, hasta él tenía mejor pinta que yo -Disculpa la hora, tú sabes que me cuesta levantarme temprano - se excusó Alice -A ti te cuesta incluso res

