-Isa,baja por algo de comer, vamos.- perdí la cuenta de las veces que mi padre habia gritado esa frase hoy. Acomodé más el almohadón bajo mi cuerpo y no respondí. Había pasado una semana. Una semana sin mi mejor amigo. Siete días sin Curtis. Y el dolor era igual o incluso peor que desde aquel momento en el hospital. Parte de mi se había muerto y enterrado junto a él. Aún no encontraba fuerzas para levantarme y salir. No podía hacerlo sin él. Sentía un gran vacío dentro de mi pecho y cuando quise recordarlo, ya estaba derramando lágrimas por él, nuevamente. Tocaron la puerta. No respondí. -Isa... Era papá. -No bajaré.- dije con apenas algo de fuerza. -Necesito que te alimentes ,hija-dijo desde atras de la puerta. -No tengo apetito. -Bella si no bajas tendré q

