Salía de la habitación, al parecer Serkan se había cansado de esperarme. Para ser sincera, no me importaba mucho, su comportamiento me confundía. Bajé las escaleras y me dirigí directamente al despacho, llamé a la puerta y esperé a que me dejaran entrar, cosa que ocurrió enseguida. -Buenas tardes, señor Ferner -dije, mirando al abuelo, que me sonrió alegremente, mientras que mi marido tenía su típica cara agria. -Buenas tardes, querida, por favor, toma asiento, te estábamos esperando. -Dígame, ¿para qué sirvo? -Es un placer para mí saber que eres la mujer de mi nieto, pero me gustaría saber, ¿por qué os casasteis? ¿Mi nieto te obligó a estar con él para engañarme? Mi rostro palideció, miré a Serkan, actuaba como si no pasara nada, sabía ocultar las apariencias, pero nuestra historia
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


