Tal como les había explicado la Nother, la tarde se iba desarrollando lentamente, había comida, postres, música clásica y bebidas frutales para agradar a los presentes. Los Lothers se tomaban el cortejo de una manera respetuosa y delicada, no eran unos salvajes correteandolas para tomarlas sino era más un coqueteo sensual, observaban su cuerpo sin disimulo, sonreían con picardía y alguno mas que otro se aventuraba a hacer una invitación a bailar, siendo las primeras escogidas las Notehrs que se encontraban expectantes en comenzar la noches con sus parejas sexuales, una a una fueron dejando el grupo y observadas como eran acariciadas y besadas por quienes las esperaban, las mujeres sentían que el clima se estaba cargando de sexo, aunque no era por ellas especialmente. Elena fue una de las

