El tiempo por suerte, pasó más rápido de lo que creía. El momento en aquel automóvil había sido incómodo y lleno de tensión. Su madre no me hablaba, siquiera giraba a verme, solo estaba allí, fingiendo que yo no existía. Quizás de ese modo creía que los conflictos pasaban por alto. Me dejó en casa con el alma en dos, esperando tener más respuestas y cruzando los dedos en el fondo para que aquel susto, fuese un poco más que eso. El gran Vali solo era un monstruo que se llevaba todo a su paso, y no quería que Hassam siguiera bajo ese infierno. Rápidamente se fueron de casa, acelerando sin mirar atrás y perdiéndose en la larga y fina carretera. No hice más que respirar hondo y entrar dentro de casa. Volvía mi rutinaria vida. NARRA HASSAM VALI: No sabía si cruzar los dedos para ver a

