Las cuatro chicas quedaron de acuerdo, en aprovechar el día de la boda para dejar al novio esperando en el altar, Sofía debía de resistir un poco más y seguir aparentando ante todo el mundo lo feliz que se sentía de estar próxima a casarse, sobre todo tenía que convencer a Emiliano de que esperaría paciente a que él le diera esa ayuda qué prometió darle. Por muy buena que haya sido la oferta, ella quería sentir que lograba alzar su voz por sus propios medios y no con la ayuda precisamente de un hombre, porque se trataba era de demostrar que las mujeres podían defenderse y luchar por sí mismas. Por otro lado, los nombres de esas chicas le causaron cierto sentimiento de nostalgia, algo totalmente absurdo y sin sentido, pero últimamente en su vida solo ocurrían cosas absurdas y sin sentido c

