Vero Llevaba muy poco en este hospital, pero para mí era para una eternidad. No era por el aburriendo, era por la impotencia que tenía problemas y no era de ayuda para los de última generación, no quería que más personas pasaran por lo mismo que yo. - Oye hija, ¿por qué no me cuentas cómo terminaste en este estado? - Me pidió mi madre sentada a un lado de la cama en la que me consideró. - Fue un accidente - Respondí sonando no muy muy convencida. - ¡Pero será casi imposible el que vuelvas a caminar! - Yo grito mi madre. - Cuando me den de alta tendré que usar esa silla de ruedas estúpida, ¿verdad? - Pregunté demostrando un ánimo muy bajo, mi madre tuvo una cara de tristeza y bajo la cabeza. – Si, por eso la he traído para ti, pensé que te vendría bien el usarla al menos para salir a

