—¡Fue un error! —Luna no sabía si tenía ganas de llorar o de golpearlo por herirla de esa forma, pero aún le quedaba un poco de dignidad. —Lárgate de mi casa —no iba a llorar frente a él, no le iba a dar ese gusto también. David quiso decir algo, pero no se lo permitió —Quiero que te vayas. Realmente Luna no sabía cuánto tiempo más podría aguantar sus ganas de llorar. —Lo siento... —susurró. Por suerte el Beta no insistió más, retirándose, dejando a la chica con un nudo por dentro. La pequeña Omega se dejó derrumbar en el suelo, tomando con algo de fuerza sus cabellos y ocultando su rostro entre sus rodillas. —Para mí no lo fue... Para mí fue especial... Aunque para ti solo sea un error... Tres días habían pasado desde que Yia había recibido la peor noticia de su vida, aunque tratab

