Actualidad La luz se filtraba por la ventana de esa habitación de hotel, iluminando los dos cuerpos que descansaban sobre la cama. La noche anterior había sido intensa, llena de emociones y sentimientos encontrados por parte de Yia. Estaba tan emocionada que no pudo evitar quedarse dormida después de la gran fiesta. Jared, el azabache, había despertado antes. Se dedicaba a observarla en silencio. Eran esos los únicos momentos en los que se permitía estar cerca de ella y contemplarla sin que se diera cuenta. Seguía en un estado de negación. No se atrevía a tocarla de esa forma, no hasta asegurarse de que seguiría teniendo el control de la situación. Y sin embargo, lo frustraba que una chica de apenas 19 años, casi 20, pudiera desarmarlo con solo una sonrisa. Le aterraba ese sentimiento

