—Porque quería sentirme bien al menos una vez en mi vida. —Su sonrisa persistía, pero sus ojos estaban llenos de tristeza. —Quería cambiar el futuro de alguien que sabía que sufriría el resto de su vida. Pensé en mi hijo y en que no me habría gustado verlo en una situación similar si fuera como tú. Sus palabras me hicieron sentir una punzada de empatía. El hombre tenía un corazón mucho más grande de lo que imaginaba. De pronto, la puerta se abrió de golpe, y un chico de piel pálida y cabello n***o irrumpió en la habitación. No tenía idea de quién era, pero su presencia irradiaba tanta rabia que me hizo retroceder instintivamente. Era un chico... y uno que claramente no estaba contento. No pude mantener la mirada al frente; mi cuerpo entero se encogió bajo su furiosa presencia. Y cuand

