La tomó en sus brazos y la llevó hasta el cuarto de baño. La tina ya estaba llena y la depositó con cuidado. De inmediato un olor floral y fresco la rodeó y apoyó la cabeza en el borde de la losa. Estaba agotada y sin embargo, seguía atenta cada movimiento del hombre. Luego de enjabonarla y masajear su cuerpo, Salvador besó su frente. - Descansa, ¿sí? Pronto iremos a la cama para que puedas dormir – De inmediato, ella le sujetó con fuerza de la muñeca. - Aquí estoy, pequeña… Aquí estoy – dijo con tono cálido. Apartó su mano y besó suavemente sus labios. Dejó correr el agua de la ducha y luego de un baño rápido, cerró la llave y se envolvió en una toalla. Tomó otra toalla y volvió con Adriana. - Ven, pequeña – Le ayudó a incorporarse y la envolvió en la toalla. - Puedo camin

