Una especie de rutina se estaba estableciendo. Había pasado un mes y la convivencia era pacífica. Nina aún no tenía contacto con el mundo externo, pero a cambio tenían largas conversaciones durante las comidas diarias e incluso montaban a caballo juntos. Pero en el fondo Nina se sentía relegada por el marido, él ni siquiera mostraba interés por ella, ella no tenía ninguna experiencia, pero la curiosidad estaba presente, y si no lo descubría con él, no podría descubrirlo con nadie más, deseaba saber cómo era ser besada y Henrique ni siquiera la miraba. Bajó las escaleras con la cabeza baja, perdida en sus pensamientos, y no vio a Henrique hasta casi chocar con él. La mirada del hombre se detuvo en su blusa, ella miró hacia abajo y se dio cuenta de que los pezones de sus senos estaban tota

