XXIV

1904 Words

Henrique sabía que probablemente había cruzado los límites, no era un hombre romántico, mucho menos en la cama. Sabía que era rudo, pero no tenía intención de ofender a esa pequeña delicia en sus brazos. —Déjame explicar, cariño. Henrique tenía la voz ronca por el orgasmo y aún sentía vestigios del primer toque de ella de forma íntima en su cuerpo. —Ya entendí, ahora déjame levantarme. —No quise ofender. —Me insultaste. —Me di cuenta de que insulté cuando alcancé el orgasmo, pero realmente no sé lo que dije. —Déjame levantarme, quiero ir al cuarto. —No hasta que resolvamos la situación. —Por favor, estoy avergonzada y herida. No me obligues a quedarme, no tengo fuerzas para salir de tu abrazo, pero prometiste que no me harías daño, y que no necesitaba tener miedo de ti. Después d

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD