Estefano tardó en dormir, se quedó abrazando a la mujer que era su vida. Deseaba poder matar una vez más al desgraciado, sabía que su mujer era deseable, maldita sea, había sufrido durante meses hasta que ella le permitió acercarse, y un idiota cualquiera una vez más había intentado forzarla. Pero él le había hecho pagar, no como le gustaría, porque no tenía sótano, él gimió y Helena se despertó. Primero esperó, todavía tenía miedo de que ella lo rechazara. Pero en cuanto despertó, ella se acurrucó más en su cuerpo. Agradecido por eso, Estefano la abrazó y olió su cabello. —Lo siento por lo que pasó, no creí que se encontrarían en algún momento, pensé que te quedarías todo el tiempo en la habitación. Perdón. —No fue culpa tuya, y Xavier me salvó, tuve miedo de que me arrastrara a una hab

