Fueron juntos a realizar los exámenes de sangre iniciales. Helena se despertó aún somnolienta, el hábito de levantarse temprano había quedado atrás hace mucho tiempo. Recordó la época cuando se acostaba lo más tarde posible y se levantaba antes de que el sol realmente apareciera, todo eso para huir de las manos de su ex marido. Agradeció que ahora su cuarto no fuera un lugar que temía, sino el lugar para entregarse a su marido sin reservas y con total confianza. Hasta su hermana estaba protegida. Dejaron a Potira bajo la supervisión de una de las sargentas y de las hermanas que ahora trabajaban para ellos. La protección que no tuvieron en su casa familiar, la tenían ahora con Estefano. Las cosas estaban bien y ese niño en su vientre era la prueba de que su amor era real. No importaban sus

