Cuando en la casa se hizo silencio, Estefano subió las escaleras en dirección a su cuarto. Helena comía un dulce en la mesa, él sonrió con la idea. La levantó en brazos girando por el cuarto. Ella gritó. —¿Qué vas a hacer? —Huir contigo a mi oficina. No puedo estar dentro de ti aún, pero quiero jugar con mi mujer de todas las maneras posibles, tu cuerpo me fascina, no sabes cuánto. Helena se sintió sonrojar, aún se sonrojaba con la mirada cálida sobre ella. —Déjame poner el dulce en la mesa. —Lo vamos a necesitar. —¿Puedo preguntar algo? —Claro. —¿El síndrome de Asperger aumenta el deseo s****l? Él no hablaba mucho sobre su diagnóstico, pero ella tenía derecho a saber sobre eso. —La mayoría de las veces, no sé si es mi caso, ya que no he vuelto para hacer seguimiento, ni tengo i

