No estaba lejos el club y Estefano fue conduciendo. El lugar era grande y ruidoso, lleno de gente de todas las edades, gritando, bailando y besándose, pero la mayoría allí eran jóvenes. Probablemente hasta adolescentes. La música era un ritmo que Nina no fue capaz de comprender casi nada, pero parecía muy bueno para bailar. Le gustaba moverse al ritmo de la danza. Había practicado ballet en el convento, aún hoy extrañaba las clases. Pero nunca sería una profesional, porque sabía que su técnica no era lo suficientemente refinada para ello. Concluyó que el club no era un lugar al que iría frecuentemente, pero se entusiasmó con todo aquel bullicio. Subieron a la zona VIP, que estaba después de las escaleras, la multitud era menor y había mesas y camareros para servir. Pero aún había person

