XXVIII

1812 Words

Él la tomó en brazos y la hizo inclinarse sobre la mesa. —Henrique, ¿qué vas a hacer? —Probarte a ti. Dios, él iba a tener una vista amplia de ella en la posición en que estaba, se puso roja en el momento exacto en que él levantó su camisón. Henrique pasó la mano por sus muslos, la pequeña tenía un trasero bonito, él sabía que necesitaba controlarse o entraría en ella sin su permiso. Y ella lo odiaría por eso. Era un deleite verla en esa posición, él separó sus piernas y se arrodilló para poder ver lo que tanto deseaba y quitarle las bragas. —Estás roja, cariño, en todos lados. Es un deleite lo que estoy viendo. —Henrique, cállate o me iré de aquí, estoy demasiado expuesta a ti. —Esa es la intención, y acostúmbrate a mi voz. En este momento descubrí que me gusta hablar durante el sex

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