Marco salió del baño envuelto en una toalla. Laura ya estaba bastante cálida, así que también se levantó y fue a bañarse. Solo después de terminar se dio cuenta de que no había llevado su camisón, de ninguna manera saldría del baño sin ropa. Se apoyó en la puerta sin saber qué hacer. Cerró los ojos y pensó que aquel ataque estaba teniendo el poder de comandar toda su vida. Marco, notando la demora, tocó la puerta. —Laura, ¿todo bien ahí? —Olvidé llevarme mi camisón. —Estamos casados, puedes salir de ahí con la toalla. Está todo bien. —No puedo, necesito algo para vestir. Él se quedó en silencio y Laura pensó que había desistido de ella, pero él pronto tocó la puerta nuevamente. —Te dejé una prenda, está colgada en la manija de la puerta, estoy volviendo a la cama. Laura abrió una p

