Después del baño de Helena, se encontraron nuevamente cuando ella bajaba al inicio de la escalera. Estefano ya había decidido transformar esa escalera en una especie de rampa, sería más seguro cuando hubiera niños pequeños en casa. El olor de ella lo dominó y él la agarró por la cintura. —Estefano, necesito salir. —¿Vas a salir y dejarme en este estado? Él tomó la mano de ella y la colocó sobre su m*****o por encima del pantalón. —¿No te cansas? —De ti, no, pequeña. Estamos solos, necesito aprovechar antes de que la casa se llene. Prometo ser rápido, el jefe viene para una reunión. —Dios, Estefano, nos va a sorprender. —Cuanto más rápido me dejes entrar en ti, mejor. No puedes dejarme así de duro. Estaban en el punto más alto de la escalera, Helena se sentía acalorada. Estefano te

