Cuando él se sintió bien para caminar fue tras ella. Helena ni lo miró. —¿Pequeña? —¿Cómo te atreves a insinuar que estaba coqueteando con un hombre justo frente a ti? —No dije eso, solo pensé que era curiosidad como pasó con el soldado, pero me llené de celos. —Cuando eso pasó con el soldado, yo expliqué lo que sucedió. Era solo curiosidad reprimida desde hace mucho tiempo. —Lo siento mucho. Solo me di cuenta de que estabas mirando al niño después, perdóname. —Me sentí ofendida, Estefano. —Oh, pequeña, ven aquí. Ella no opuso resistencia, pero cuando él intentó besarla, ella no lo permitió. —No te enojes conmigo, ya me castigaste, la rodilla dolió. Ella estaba avergonzada. No sabía explicar, pero que él insinuara que miraba a otro hombre tan abiertamente la afectó. Parecía que

