La fiesta del matrimonio de Dan, fue una locura, el descontrol total, habían varios amigos nuestros de la infancia, que se frenaron para saludarme lo que fue muy gracioso, pues por verme acompañada de Cristóbal sentían cierto resquemor por hacerlo. Pero como yo no puedo dejar de ser muy alegre, los salude a todos y cada uno, inclusive bailamos, la champaña estuvo a la orden de la noche y aunque quise hacerlo, lo que en otras épocas hubiese sido estar prendida de botella tras botella, estoy segura que está vez solo tome unas cuantas copas, pues debo reconocer aunque parezca raro, que desde que estoy con Cristóbal ni necesidad por beber ha disminuido muchísimo, obvio que era algo en lo que venía trabajando un par de meses antes del matrimonio, pero sea como sea, me siento orgullosa de mi y

