Me senté en la orilla de la cama con el sobre entre mis manos, jugué un rato con él pues se sentía un tanto pesado justo como mi alma se sentía en ese momento. En realidad me sentía muy cansada, un poco derrotada y también tenía muchas ganas de ir a esa habitación a verle la carita y besarle la boquita, quitarle la ropita y mejor sacaba esos pensamientos de mi cabeza o no iba a leer la carta. Abrí el sobre y en realidad había dos cartas, una que parecía más bien una pequeña nota y otra que eran dos hojas escritas con puño y letra de Cristóbal, mi corazón se sentía un poco acelerado y la verdad es que no sabía qué esperar, podría ser una amarga verdad o podría simplemente ser su verdad. Por lógica se que debía leer la pequeña nota primero, pero algo instintivo me impulsó a leer primero

