-¿Qué haces acá? ¿Cómo es que sigues respirando? ¿Cómo me encontró? -Mi voz es molesta.- -Fácil, eres la esposa del hombre más rico de esté país, era obvio que sabía dónde encontrarte. Sigo respirando gracias a ti, ese ultimo día que nos vimos en la calle, me dijiste muchas cosas que me dieron fortaleza para demostrarte que podía salir de las drogas y del mundo oscuro en el que me había sumido, y lo que hago acá…¿Como decírtelo? -Directo, sabe que no me gustan los rodeos. -La siempre perfecta Katerina, no te equivocas en nada. ¿No te aburres de vivir así? -Eso no es su problema, tampoco le interesa nada de lo que tenga que ver conmigo. -Eso es lo que tu crees. La realidad es muy diferente, siempre me pregunte como hiciste para conseguir una presa tan grande como Cristóbal Laponte,

