Al fin había llegado el momento esperado... Karina fue dada de alta en el hospital y el doctor Poncio dijo que todo marchaba bien con su salud, quedándole un último período de reposo intenso en casa para estar como nueva. Luego de eso, un último chequeo bastaría para darle luz verde a la rutina de vida que llevaba la joven. Ese día justo cayó día de descanso para Abel, quien desde temprano se había tomado la libertad de entrar al apartamento de soltera de su prometida y, con la ayuda de Charlie y Rodrigo, el hermano de Karina, preparó una pequeña bienvenida a la aludida. Por la tarde, luego de un almuerzo casero, la morada de Karina estaba llena de familiares: sus padres, su hermano menor, sus tíos y primos; todo el mundo estaba allí incluyendo a Maggie, la mejor amiga de su prometida qu

