Damien Me encuentro en el comedor terminando de acomodar algunas velas en sus pedestales cuando el timbre me anuncia que mi invitada ha llegado, le lanzo una última mirada a todo el lugar y me apresuro a abrirle; y aunque la belleza que desprende Ana, es algo a lo cual ya debería de estar acostumbrado después de pasar tiempo juntos por algunas semanas, nada me prepara para verla enfundada en un grueso abrigo n***o que hace resaltar sus hermosos ojos azules, los cuales brillan como un faro de esperanza en medio de una tormenta y, esa sonrisa entre coqueta y seria que solo ella puede dedicarme. —Pasa, hace mucho frío afuera —le tiendo la mano y la ayudo a entrar. Cuando retiro su abrigo para colgarlo en el perchero, mi respiración se detiene y mi voz se queda atascada en mi garganta por

