—Está todo listo muñeca, podemos partir en cuanto lo desees —me informa Ben, entrando a mi despacho. —¿Los vigilantes no serán un problema? —inquiero revisando los informes sobre el envío que le hicimos a Belucci hace algunos días. —No, ellos serán como una tumba, además, sabes que tenemos infiltrados a algunos de nuestros hombres. —Perfecto, en ese caso vayamos a darle el último adiós al Primer Ministro. Salimos junto con todos nuestros hombres y tal como lo prometió Ben, otros tantos de nuestros hombres ya resguardan el lugar, nos dejan pasar sin ningún problema y una vez dentro del zoológico Novosibirsk, nos dirigimos a la torre de seguridad. —Está todo listo jefa, hemos desactivado el circuito cerrado del lugar, así como de los alrededores, por lo que nadie podrá relacionarnos con

