Devolvemos los zapatos rentados después de que John me mete una paliza de por lo menos veinte puntos. Salimos del boliche y sigo algo aturdida por el ruido de la bola al golpear los bolos y derrumbarlos, mientras vamos caminando por las calles en dirección al estacionamiento donde John dejo su coche. Tratamos de ir riendo y bromeando prácticamente de cualquier cosa que se nos venga a la mente, es algo divertido pero entonces entramos en uno de esos silencios incómodos donde la mejor idea para romperlo es entrar a temas aún más incómodos, poniendo realmente incómodo el ambiente, -Así que...- empieza a decir el con intención de abordar un tema que no sea incómodo, pero lo único que logra es tensar más aún el ambiente, en momentos me dirige una mirada de reojo y me hace sentir pequeña o simp

